lunes, 28 de enero de 2019

Los Suicidas
La noche que había terminado o al menos así lo creía él, una relación de tres años cinco meses dos días y unos cuantos minutos, coincidía  en fecha día mes y año con su renuncia a un trabajo en el cual nunca se sintió realmente valorado. Periodista de profesión, llego a aquel periódico por algún conocido, y paso casi  diez años esperando su momento de cubrir aquella noticia que lo hiciera reconocido entre sus pares, desde el inicio en aquel trabajo fue perdiendo oportunidades, y sus colegas fueron menospreciando su labor periodística, Pablo nunca logro cubrir una gran noticia y de a poco se fue replegando a ser tan solo un numero en una nomina de sueldo.
Aquella quizás era la cosa mas arriesgada que había hecho en toda su vida, siempre cauto, algo tímido y rutinario ni en sus mas alocados sueños se había visto escapando sin un rumbo fijo, casi sin dinero y con un bolso con ropa para unos dos o tres días. Encendió un cigarro a pesar del cartel en la columna que indicaba que estaba prohibido fumar a tan corta distancia de los expendedores de combustible, la joven morena con uniforme verde, amarillo, le sonrió mientras le entregaba la llave, el marcador de combustible en el tablero del automóvil mostraba que el deposito de liquido azul inflamable  estaba lleno, el conductor se limito a mirar a la joven y pagar por la carga, la despachante vio perderse en la ruta nacional el Ford modelo 82 de color rojo genérico. De esta forma Pablo abandonaba su antigua vida.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Los Suicidas

Pablo respiro profundamente quizas en esa simple accion de aspirar llenando del aire fresco de la mañana sus pulmones intentaba disipar todas sus dudas, sus parpados cayeron lentamente y el mundo dejo de proyectar imagenes para el, en su boca el cilindro blanco relleno de tabaco rubio terminó por consumirse quizás aquella era su última oportunidad de hacer algo por sí mismo . Y así, sin más, se decidió
y lo hizo.
Era el tercer dia de la semana,   el reloj de pulsera, que le regalara hace un tiempo algun conocido seguramente como presente de cumpleaños, marcaba las 12:45 mientras Pablo lo dejaba sobre la mesa del salón comedor, así demostraba su no dependencia desde ahora con la esclavitud horaria.
Sin el menor atisbo de miedo, Pablo tomo el poco dinero que le quedaba en efectivo, con su mano izquierda alcanzo  las llaves de su automóvil  que descansaban colgada en el llavero situado en la pequeña pared junto a la puerta de entrada de su vivienda y escapo de todo lo que hasta aquel momento había sido su vida.

domingo, 8 de julio de 2018

CASI AL FINAL

De niño tenia un sueño recurrente, caminaba por un sendero pedregoso a un lado se alzaba una muralla de roca y arena alargaba mi mano y podía tocar esa mole natural que me transmitía cierta seguridad, era fría,  áspera, a cada paso que daba esa muralla se extendía hasta donde mis ojos alcanzaban a ver, del lado opuesto un precipicio, mis ojos intentaban ver hacia abajo y solo observaba un manto oscuro, de pronto de algún lugar una risa burlona aguijoneaba mis oídos, hasta hacerme trastabillar y caer en esa profundidad oscura, movía mis brazos tratando de asirme a algo buscaba en aquella nada absoluta algo a que aferrarme y detener la caída que, suponía seria mortal.
Por que recuerdo esto ahora?
Quizás sea porque en algún punto de mi ser considero que la muerte debe parecerse a esa nada absoluta que de pequeño me aterrorizaba hasta el punto de  mas de una vez despertar en medio de un charco en el colchón.
Tengo 70 y pico
Mis pies tocan el piso frio, una sensación que recorre mi cuerpo y me hace cerrar los ojos en un acto reflejo.
Mi esposa me ha comprado varios pares de pantuflas, para evitar que camine descalzo sobre el helado piso en invierno, algunas descansan en cajas en un cuerpo de placar destinado al calzado, las que mas risa me causaron, unas pantuflas color negro de piel sintéticas, con terminaciones en un pastico suave imitando las uñas de oso, en su interior están forradas por un suave polar rojo, que las hacen ser muy abrigadas. Permanecen debajo de la mesa de luz de mi lado de la cama,
Me incorporo lentamente, un poco para no hacer ruido, y que mi ausencia no se note en la cama, otro porque mi cuerpo ya no me permite moverme con la agilidad de mis años juveniles.
Camino en silencio, recorro los escasos tres metros que separan la cama matrimonial de la ventana del dormitorio que da a la calle, al correr la cortina, mi mano siente la rugosidad de la tela rustica en la que esta confeccionada y recuerdo el momento de la elección de la misma. Era una tarde del mes de septiembre el día no lo recuerdo con exactitud, el mes si, porque acababa de editar mi novela y una reunión con mis editores me hicieron viajar a la capital en ese mes. El departamento ubicado en thames casi Santa Fe había sufrido un proceso de remodelación y decidimos con mi esposa elegir juntos las telas que usaríamos para las cortinas de las distintas dependencias, la sala principal tendría unas hermosas cortinas en una tela importada de color salmón, que cuando los rayos del sol le daban se tornaban a un rosa pálido, en la cocina decidimos poner una con motivos florales, sobre la puerta que oficiaba de limite entre la cocina y el lavadero. Las que mis manos sostenían fueron las ultimas en ser  elegidas, su elección nos costo unos minutos de mal humor según ella eran muy rusticas para el remodelado departamento, según yo me permitirían cierta privacidad al momento que la musa me visitara.
En el dormitorio  se encuentra mi lugar de creatividad como yo lo llamo, un escritorio con un cajón en el cual guardo libretas con anotaciones, nunca pude despegarme de esa costumbre, me resultaba cómodo llevar conmigo una libreta a todas partes, cuando una idea asaltaba mis pensamientos la anotaba y comenzaba a desarrollar una historia, si hubiese escrito tantos libros como libretas inicie hoy podría considerarme un escritor muy prolifero, pero la verdad es que muchas de esas ideas quedaron solo en simples anotaciones que no releí mas de un par de veces, quizás alguien a mi muerte herede como un capital aquellas historias que no continúe y pueda darles un final, libretas de anotaciones, portaminas, lapiceras, era un comprador compulsivo de aquellos artilugios para escribir, podría haberme hecho socio capitalista de cualquier librería comercial con la inversión realizada en aquellos productos. Sobre el escritorio descansa mi notebook en la cual guardo carpetas con mis libros terminados y aquellos en los cuales estoy trabajando, conectada a ella unos auriculares que me abstraen del mundo cuando las ideas comienzan a agolparse en mi cabeza pugnando por salir y tomar forma de historia acabada en la memoria RAM de mi aparato tecnológico. Unos anteojos para leer guardados en un fino estuche, generalmente es ella quien los limpia y los guarda, debo confesar que no soy muy afecto al orden.
Un rayo de luz de la iluminaria de la zona entra y se escurre entre mi cuerpo y la abertura de la cortina, y casi como de un efecto cinematográfico se tratase choca contra el rostro de mi compañera de vida.
Miro la avenida, el trafico a disminuido bastante en las ultimas horas, a veces me parece increíble esta ciudad que me enamoro un día del año 2008 cuando la visite por primera vez.
La visita la realice por temas médicos, recuerdo haber llegado a Retiro cargado de preocupación y nerviosismo, los medios de comunicación se había encargado con sus constantes titulares crear en mi una idea algo distorsionada de lo que era aquella urbe, intente relajarme durante las 16 horas que duro el viaje en micro, a mi lado mi hijo me acompañaba, al llegar intente mostrarme calmo como si fuese normal para mi al visitar aquella ciudad, tome un taxi y le di la dirección a aquel hombre que hoy recuerdo como de unos 50 años, con una incipiente calvicie, muy conversador, quizás con el tiempo me he hecho a la idea que los choferes de taxi son conversadores.
Al llegar al hotel tome todos los recaudos, y en cada salida dejaba algo de dinero escondido por si algún evento desafortunado ocurría durante nuestra paseo turístico por la gran ciudad. Al final de aquel viaje sentía que había conquistado al gran monstruo, sin saber que era yo quien había sido conquistado
Luego volví otras veces pero la sensación era distinta, era volver al lugar donde quería estar.

sábado, 26 de mayo de 2018

EL CAZADOR

Varias horas habían pasado desde que en el centro de comunicaciones policiaca se recibiera la llamada desde el predio del campo de actividades físicas, los tres cuerpos de las victimas descansaban en la morgue judicial a la espera para ser examinados. El grupo comandado por el inspector Alberto Morales trabajaba en la oficina buscando información que pudiese ayudar a dar con el paradero del ahora prófugo Luis Aguirre. Los datos con los que contaban decían que Luis provenía del interior de la capital, que vivía hacia dos años con la joven a la cual matara al iniciar la mañana, único hijo de una familia de buena posición social en su ciudad natal, alumno promedio, excelente deportista, las características con las que los oficiales se habían encontrado al investigar sobre la vida de Luis distaban mucho del común de los asesinos. El vehículo en el cual se movilizaba era un Peugeot 306 de color blanco adquirido hacia unos meses. Por las cámaras de seguridad del estacionamiento del edificio en el cual vivía habían podido identificar el numero de patente, y cerca del mediodía todas las unidades policiacas buscaban al automóvil por calles y rutas de la capital.
Cerca de las 15 hs el comisario llamo a Alberto a su oficina, el viejo, como todos lo llamaban estaba a punto de recibir un nombramiento para un cargo dentro del ministerio de seguridad de la nación y la demora o la falla en resolver aquel caso podía poner en peligro dicho nombramiento.
Las horas pasaban lentas para el equipo policiaco, los periodistas habían hostigado al comisario con sus preguntas, la promesa hecha frente a las cámaras   de dar con el asesino en pocas horas, estaba lejos de cumplirse, por la sala de interrogatorio habían pasado casi una veintena de conocidos de Luis, pero para los agentes de la ley todo había sido infructuoso llegada la noche y aun no tenían ninguna noticia de Luis y nadie había visto el vehículo circulando por la ciudad.
-Nos vamos a turnar en grupos de tres personas-La voz de Alberto demostraba el cansancio de varias horas de trabajo ininterrumpido, pero a pesar del cansancio seria parte del primer grupo de trabajo junto a Mario Gonzales y a Patricia López, el resto de la unidad tendría un descanso de cinco horas.
Alberto observaba la pizarra donde aparecía una foto del joven asesino, y la de sus victimas, flechas en varias direcciones entrelazaban al asesino con sus victimas, la taza de café en su mano estaba casi vacía, el sonido del teléfono sorprendió a los tres efectivos policiales en la oficina, Alberto tomo el teléfono y luego de unos minutos anoto una dirección en una libreta sobre el escritorio
- Lo tenemos-Dijo con un claro tono de entusiasmo-Encontraron el auto estacionado en el jardín botánico, vamos para allá- grito a sus compañeros mientras se colocaba la campera.

viernes, 25 de mayo de 2018

EL CAZADOR

El estampido retumbo en el piso tercero A de aquel edificio, de viviendas de alquiler, un hilo rojo que brotaba del rostro de la joven a medio lavar tiño de carmesí el agua jabonosa, las piernas se le aflojaron y como a un títere al cual el titiritero corta las cuerdas el cuerpo cayo sobre la pequeña alfombra al costado de la ducha.
La mañana de aquel 10 de mayo se presentaba algo fría Luis salió del edificio llevando colgada en su mano una pistola que aun conservaba el cañón caliente, subió a su auto y se dirigió al centro, su mirada vacía permanecía fija adelante no se observaba ningún tipo de emoción en el rostro del joven de no mas de unos 25 años de edad.
El hombre parado frente al grupo de jóvenes, hacia los primeros movimientos de calentamiento era miércoles y como cada miércoles desde hacia ya un año la rutina deportiva comenzaba con un calentamiento rápido, para luego dar diez o doce vueltas alrededor de la cancha de futbol, luego algo de actividad física abdominal y luego un entrenamiento futbolístico, aun faltaban tres de los integrantes del plantel cuando uno de los jóvenes, Carlos, vio a Luis caminar hacia ellos, se acerco a saludarlo cuando de pronto sintió un golpe en su pecho, se detuvo un momento miro allí donde una punzada le hacia arder el pecho, una mancha roja ensuciaba su remera azul de practica, cayo de rodillas frente a quien consideraba su amigo. El desconcierto del grupo al ver aquella escena dio paso al terror y a una escapada en estampida, un nuevo disparo se oyó en el campo de deportes y el entrenador cayo hacia un costado empujado por un proyectil que se incrusto del lado derecho  en su cabeza.
El automóvil blanco de Luis abandono el predio con la misma marcha que había llegado.
Los vehículos policiales servían de cordón de contención en el lugar que momentos antes había ocurrido los asesinatos, los efectivos policiales se desplegaban por la zona buscando información de lo ocurrido.
En los vestuarios un grupo de jóvenes permanecía en shock.
Alberto Morales examinaba el cuerpo de Carlos, el disparo había sido realizado a una distancia de 4-5 metros y el orificio de entrada estaba ubicado  directo al corazón, en el vestuario su compañero realizaba preguntas de rigor a los jóvenes que habían logrado escapar del campo de entrenamiento, por las declaraciones pudieron identificar al agresor y enviar móviles a su domicilio, donde los uniformados se encontraron con la joven novia de Luis Aguirre muerta por un disparo del mismo calibre que los encontrados en los cuerpos de Carlos y el entrenador.