lunes, 24 de diciembre de 2018

Los Suicidas

Pablo respiro profundamente quizas en esa simple accion de aspirar llenando del aire fresco de la mañana sus pulmones intentaba disipar todas sus dudas, sus parpados cayeron lentamente y el mundo dejo de proyectar imagenes para el, en su boca el cilindro blanco relleno de tabaco rubio terminó por consumirse quizás aquella era su última oportunidad de hacer algo por sí mismo . Y así, sin más, se decidió
y lo hizo.
Era el tercer dia de la semana,   el reloj de pulsera, que le regalara hace un tiempo algun conocido seguramente como presente de cumpleaños, marcaba las 12:45 mientras Pablo lo dejaba sobre la mesa del salón comedor, así demostraba su no dependencia desde ahora con la esclavitud horaria.
Sin el menor atisbo de miedo, Pablo tomo el poco dinero que le quedaba en efectivo, con su mano izquierda alcanzo  las llaves de su automóvil  que descansaban colgada en el llavero situado en la pequeña pared junto a la puerta de entrada de su vivienda y escapo de todo lo que hasta aquel momento había sido su vida.

domingo, 8 de julio de 2018

CASI AL FINAL

De niño tenia un sueño recurrente, caminaba por un sendero pedregoso a un lado se alzaba una muralla de roca y arena alargaba mi mano y podía tocar esa mole natural que me transmitía cierta seguridad, era fría,  áspera, a cada paso que daba esa muralla se extendía hasta donde mis ojos alcanzaban a ver, del lado opuesto un precipicio, mis ojos intentaban ver hacia abajo y solo observaba un manto oscuro, de pronto de algún lugar una risa burlona aguijoneaba mis oídos, hasta hacerme trastabillar y caer en esa profundidad oscura, movía mis brazos tratando de asirme a algo buscaba en aquella nada absoluta algo a que aferrarme y detener la caída que, suponía seria mortal.
Por que recuerdo esto ahora?
Quizás sea porque en algún punto de mi ser considero que la muerte debe parecerse a esa nada absoluta que de pequeño me aterrorizaba hasta el punto de  mas de una vez despertar en medio de un charco en el colchón.
Tengo 70 y pico
Mis pies tocan el piso frio, una sensación que recorre mi cuerpo y me hace cerrar los ojos en un acto reflejo.
Mi esposa me ha comprado varios pares de pantuflas, para evitar que camine descalzo sobre el helado piso en invierno, algunas descansan en cajas en un cuerpo de placar destinado al calzado, las que mas risa me causaron, unas pantuflas color negro de piel sintéticas, con terminaciones en un pastico suave imitando las uñas de oso, en su interior están forradas por un suave polar rojo, que las hacen ser muy abrigadas. Permanecen debajo de la mesa de luz de mi lado de la cama,
Me incorporo lentamente, un poco para no hacer ruido, y que mi ausencia no se note en la cama, otro porque mi cuerpo ya no me permite moverme con la agilidad de mis años juveniles.
Camino en silencio, recorro los escasos tres metros que separan la cama matrimonial de la ventana del dormitorio que da a la calle, al correr la cortina, mi mano siente la rugosidad de la tela rustica en la que esta confeccionada y recuerdo el momento de la elección de la misma. Era una tarde del mes de septiembre el día no lo recuerdo con exactitud, el mes si, porque acababa de editar mi novela y una reunión con mis editores me hicieron viajar a la capital en ese mes. El departamento ubicado en thames casi Santa Fe había sufrido un proceso de remodelación y decidimos con mi esposa elegir juntos las telas que usaríamos para las cortinas de las distintas dependencias, la sala principal tendría unas hermosas cortinas en una tela importada de color salmón, que cuando los rayos del sol le daban se tornaban a un rosa pálido, en la cocina decidimos poner una con motivos florales, sobre la puerta que oficiaba de limite entre la cocina y el lavadero. Las que mis manos sostenían fueron las ultimas en ser  elegidas, su elección nos costo unos minutos de mal humor según ella eran muy rusticas para el remodelado departamento, según yo me permitirían cierta privacidad al momento que la musa me visitara.
En el dormitorio  se encuentra mi lugar de creatividad como yo lo llamo, un escritorio con un cajón en el cual guardo libretas con anotaciones, nunca pude despegarme de esa costumbre, me resultaba cómodo llevar conmigo una libreta a todas partes, cuando una idea asaltaba mis pensamientos la anotaba y comenzaba a desarrollar una historia, si hubiese escrito tantos libros como libretas inicie hoy podría considerarme un escritor muy prolifero, pero la verdad es que muchas de esas ideas quedaron solo en simples anotaciones que no releí mas de un par de veces, quizás alguien a mi muerte herede como un capital aquellas historias que no continúe y pueda darles un final, libretas de anotaciones, portaminas, lapiceras, era un comprador compulsivo de aquellos artilugios para escribir, podría haberme hecho socio capitalista de cualquier librería comercial con la inversión realizada en aquellos productos. Sobre el escritorio descansa mi notebook en la cual guardo carpetas con mis libros terminados y aquellos en los cuales estoy trabajando, conectada a ella unos auriculares que me abstraen del mundo cuando las ideas comienzan a agolparse en mi cabeza pugnando por salir y tomar forma de historia acabada en la memoria RAM de mi aparato tecnológico. Unos anteojos para leer guardados en un fino estuche, generalmente es ella quien los limpia y los guarda, debo confesar que no soy muy afecto al orden.
Un rayo de luz de la iluminaria de la zona entra y se escurre entre mi cuerpo y la abertura de la cortina, y casi como de un efecto cinematográfico se tratase choca contra el rostro de mi compañera de vida.
Miro la avenida, el trafico a disminuido bastante en las ultimas horas, a veces me parece increíble esta ciudad que me enamoro un día del año 2008 cuando la visite por primera vez.
La visita la realice por temas médicos, recuerdo haber llegado a Retiro cargado de preocupación y nerviosismo, los medios de comunicación se había encargado con sus constantes titulares crear en mi una idea algo distorsionada de lo que era aquella urbe, intente relajarme durante las 16 horas que duro el viaje en micro, a mi lado mi hijo me acompañaba, al llegar intente mostrarme calmo como si fuese normal para mi al visitar aquella ciudad, tome un taxi y le di la dirección a aquel hombre que hoy recuerdo como de unos 50 años, con una incipiente calvicie, muy conversador, quizás con el tiempo me he hecho a la idea que los choferes de taxi son conversadores.
Al llegar al hotel tome todos los recaudos, y en cada salida dejaba algo de dinero escondido por si algún evento desafortunado ocurría durante nuestra paseo turístico por la gran ciudad. Al final de aquel viaje sentía que había conquistado al gran monstruo, sin saber que era yo quien había sido conquistado
Luego volví otras veces pero la sensación era distinta, era volver al lugar donde quería estar.

sábado, 26 de mayo de 2018

EL CAZADOR

Varias horas habían pasado desde que en el centro de comunicaciones policiaca se recibiera la llamada desde el predio del campo de actividades físicas, los tres cuerpos de las victimas descansaban en la morgue judicial a la espera para ser examinados. El grupo comandado por el inspector Alberto Morales trabajaba en la oficina buscando información que pudiese ayudar a dar con el paradero del ahora prófugo Luis Aguirre. Los datos con los que contaban decían que Luis provenía del interior de la capital, que vivía hacia dos años con la joven a la cual matara al iniciar la mañana, único hijo de una familia de buena posición social en su ciudad natal, alumno promedio, excelente deportista, las características con las que los oficiales se habían encontrado al investigar sobre la vida de Luis distaban mucho del común de los asesinos. El vehículo en el cual se movilizaba era un Peugeot 306 de color blanco adquirido hacia unos meses. Por las cámaras de seguridad del estacionamiento del edificio en el cual vivía habían podido identificar el numero de patente, y cerca del mediodía todas las unidades policiacas buscaban al automóvil por calles y rutas de la capital.
Cerca de las 15 hs el comisario llamo a Alberto a su oficina, el viejo, como todos lo llamaban estaba a punto de recibir un nombramiento para un cargo dentro del ministerio de seguridad de la nación y la demora o la falla en resolver aquel caso podía poner en peligro dicho nombramiento.
Las horas pasaban lentas para el equipo policiaco, los periodistas habían hostigado al comisario con sus preguntas, la promesa hecha frente a las cámaras   de dar con el asesino en pocas horas, estaba lejos de cumplirse, por la sala de interrogatorio habían pasado casi una veintena de conocidos de Luis, pero para los agentes de la ley todo había sido infructuoso llegada la noche y aun no tenían ninguna noticia de Luis y nadie había visto el vehículo circulando por la ciudad.
-Nos vamos a turnar en grupos de tres personas-La voz de Alberto demostraba el cansancio de varias horas de trabajo ininterrumpido, pero a pesar del cansancio seria parte del primer grupo de trabajo junto a Mario Gonzales y a Patricia López, el resto de la unidad tendría un descanso de cinco horas.
Alberto observaba la pizarra donde aparecía una foto del joven asesino, y la de sus victimas, flechas en varias direcciones entrelazaban al asesino con sus victimas, la taza de café en su mano estaba casi vacía, el sonido del teléfono sorprendió a los tres efectivos policiales en la oficina, Alberto tomo el teléfono y luego de unos minutos anoto una dirección en una libreta sobre el escritorio
- Lo tenemos-Dijo con un claro tono de entusiasmo-Encontraron el auto estacionado en el jardín botánico, vamos para allá- grito a sus compañeros mientras se colocaba la campera.

viernes, 25 de mayo de 2018

EL CAZADOR

El estampido retumbo en el piso tercero A de aquel edificio, de viviendas de alquiler, un hilo rojo que brotaba del rostro de la joven a medio lavar tiño de carmesí el agua jabonosa, las piernas se le aflojaron y como a un títere al cual el titiritero corta las cuerdas el cuerpo cayo sobre la pequeña alfombra al costado de la ducha.
La mañana de aquel 10 de mayo se presentaba algo fría Luis salió del edificio llevando colgada en su mano una pistola que aun conservaba el cañón caliente, subió a su auto y se dirigió al centro, su mirada vacía permanecía fija adelante no se observaba ningún tipo de emoción en el rostro del joven de no mas de unos 25 años de edad.
El hombre parado frente al grupo de jóvenes, hacia los primeros movimientos de calentamiento era miércoles y como cada miércoles desde hacia ya un año la rutina deportiva comenzaba con un calentamiento rápido, para luego dar diez o doce vueltas alrededor de la cancha de futbol, luego algo de actividad física abdominal y luego un entrenamiento futbolístico, aun faltaban tres de los integrantes del plantel cuando uno de los jóvenes, Carlos, vio a Luis caminar hacia ellos, se acerco a saludarlo cuando de pronto sintió un golpe en su pecho, se detuvo un momento miro allí donde una punzada le hacia arder el pecho, una mancha roja ensuciaba su remera azul de practica, cayo de rodillas frente a quien consideraba su amigo. El desconcierto del grupo al ver aquella escena dio paso al terror y a una escapada en estampida, un nuevo disparo se oyó en el campo de deportes y el entrenador cayo hacia un costado empujado por un proyectil que se incrusto del lado derecho  en su cabeza.
El automóvil blanco de Luis abandono el predio con la misma marcha que había llegado.
Los vehículos policiales servían de cordón de contención en el lugar que momentos antes había ocurrido los asesinatos, los efectivos policiales se desplegaban por la zona buscando información de lo ocurrido.
En los vestuarios un grupo de jóvenes permanecía en shock.
Alberto Morales examinaba el cuerpo de Carlos, el disparo había sido realizado a una distancia de 4-5 metros y el orificio de entrada estaba ubicado  directo al corazón, en el vestuario su compañero realizaba preguntas de rigor a los jóvenes que habían logrado escapar del campo de entrenamiento, por las declaraciones pudieron identificar al agresor y enviar móviles a su domicilio, donde los uniformados se encontraron con la joven novia de Luis Aguirre muerta por un disparo del mismo calibre que los encontrados en los cuerpos de Carlos y el entrenador.

miércoles, 23 de mayo de 2018

La suerte de Carlos

This are Si aquel día en que su padre abandono el hogar Carlos sintió odio por su progenitor. La segunda vez que sintió odio por él, hasta deseo matarlo esa vez fue la misma noche que probó la droga por primera vez. 
Como solía suceder casi siempre los últimos días de cada mes cuando su madre tenia pocos trabajos de planchados, que eran los que le permitían comprar la comida del día, Carlos luego de salir de la verdulería se iba con el oso al centro a juntar cartones, recorrían la zona de las tiendas y después enfilaban con el carro lleno hacia la zona de los restaurantes y las pizzerías, mas de una vez habían conseguido algo de comida que no serbia para sacar a las mesas de clientes pero que servía para comerlas en casa, el oso recorredor avezado sabia a que lugares ir y en que horarios para obtener algunas porciones del plato del día que se había servido en el almuerzo en las confiterías del microcentro porteño.
El oso iba tocando la armónica que heredara de quien según su madre era su padre, el oso nunca entendió como podía ser tan distinto de aquel al que llamo papa hasta que una bala policiaca lo mato, ese hombre era petiso, muy flaco, con una nariz en forma de gancho y unos ojos saltones, él media casi dos metros su cuerpo era pesado y parecía mas un jugador de rugby que otra cosa.
Carlos llevaba las riendas del caballo o quizás las riendas lo llevaban a él. Absorto en sus ensoñaciones cuando de pronto vio una pareja con una nena casi de la misma edad que su sobrina, Carlos sintió en ese momento como si alguien descargara un fuerte golpe con una maza sobre su cabeza, no supo como de un salto estuvo parado junto a la pareja, el hombre lo miro un instante y cuando quiso decir algo sintió sobre su rostro el golpe que Carlo largara con toda su fuerza, quizás por la fuerza del impacto o por la reacción del joven el hombre trastabillo dio uno o dos pasos hacia atrás y cayó en la vereda'’ Hijo de puta, hijo de puta. Te voy a matar” repetía el joven con cada golpe que daba, la bronca contenida durante tiempo, la impotencia al ver a su madre llorando por los rincones, el plato de comida que faltaba, la bronca por no haber podido asistir a aquella practica de prueba, o quizás la desilusión al no haber encontrado en la capital todo lo que le prometieran el día que dejaron su pueblito, todo eso eran el combustible que en aquel momento alimentaban la ira con que descargaba cada golpe en la cara de aquel hombre que en su niñez tantas veces besara.
- Te odio hijo de puta, te odio- Carlos no paraba de gritar ajeno a la gente que se acercaba a ver lo que pasaba, el oso intento separarlo de aquel hombre pero con su fuerza y su tamaño no pudieron Carlos parecía tener la fuerza de diez osos en aquel momento.
De pronto como en un sueño escucho la voz de la niña '’Papi que te esta haciendo ese hombre malo” entre sollozos era sujetada por la mujer
Quizás en ese llanto reconoció el llanto de la hija de su hermana o tal vez se recordó allá en su pueblito cuando llorando corría a los brazos de ese hombre que para el era un superhéroe.
Carlos se puso de pie miro a su padre que con el rostro ensangrentado le brindaba una sonrisa giro y escucho a su padre que decía ‘’Te perdono Carlitos, te quiero”  corrió por la calle en dirección a la villa cuando las luces del centro se veían lejos se detuvo agitado, cansado sin aliento y sintió a su lado a alguien que le ofrecía un porro

martes, 8 de mayo de 2018

La suerte de Carlos

Carlos  pensó que era afortunado, mientras miraba el cielo azul con algunas nubes que formaban caprichosas figuras, eran cerca de las cinco de la tarde y dentro de un rato debía presentarse en el taller mecánico de Luis, casi nadie lo conocía por ese nombre para todos era el gallego, había trabajado como policía y en la fuerza policial aprendió el oficio de la mecánica, cuando lo dieron de baja por abuso de autoridad, una noche en la que el gallego y tres agentes hacían la recorrida se encontraron a la salida de un boliche con un grupo de jóvenes alcoholizados, al pedirles identificación uno de ellos se negó a dar sus documentos y envalentonados por el excesivo consumo de alcohol el grupo insulto a los uniformados, ellos respondieron y se les fue un poco la mano, producto de los golpes dos de los jóvenes permanecieron internados durante dos meses en estado critico. Hubo un sumario y Luis y uno de los oficiales fueron dado de baja de las fuerzas, en ese momento el gallego junto unos ahorros que tenia, pidió algo de plata prestada y en el patio de su casa puso un tallercito que al principio permitía pagar algunas cuentas y comer día por medio. Ahora cinco años después el tallercito, le brindaba  a Luis la posibilidad de tener dos empleados y darle changas de mediodía a Carlos.
El joven sintió de pronto como si una brisa fría atravesara su cuerpo, miro las nubes y le pareció que estas formaban la figura de un conejo, el sol de aquella media tarde de noviembre parecía no calentar como debiera el cuerpo de Carlos tembló de frio.
Carlos pensó que era afortunado cuando apoyando su cara contra el vidrio de la ventanilla de aquel vagón del tren que lo llevaría a la capital, vio a sus amigos parados levantando sus manos despidiéndolo. Se pensó afortunado al dejar el pueblito para irse a Buenos Aires, iba a conocer a sus ídolos y quizás un día pudiera jugar en la primera de Boca Juniors, todos decían que era bueno con la pelota, el sol de esa tarde de febrero estaba alto y calentaba mas que otras veces, adentro del tren no habían ventiladores pensó Carlos mientras pasaba la mano por su frente con la intención de secarse la transpiración que a chorros corría por su cabeza mojando su corto pelo negro, pasaba por su frente y algunas gotas surcaban su cara formando un hilo en sus mejillas, cerro un segundo sus ojos y al abrirlos, vio junto al letrero que indicaba el nombre de la estación ferroviario, al zurdo parado, con los brazos en jarra, sosteniendo en el arco que formaba el brazo izquierdo un futbol gastado por el uso intensivo. El zurdo a quien sus padres le habían puesto por nombre Enzo homenajeando al ídolo del equipo de los millonarios era el mejor amigo de Carlos juntos pasaban horas haciendo jueguitos con la pelota y siempre en el equipo del barrio jugaban de compañeros, Carlos era habilidoso con las dos piernas y al ser de baja estatura era escurridizo, el zurdo algo gordito, era encarador y a fuerza de empujar se llevaba la pelota para dar pases siempre justos a Carlos.
El chico levanto la mano saludando a su amigo, y en ese instante Carlos sintió como si una parte dentro suyo estuviera llorando, un nudo se le hizo en la garganta y una lagrima se mezclo con el sudor que manchaba su cara.
Sabia que no volvería a ver mas al zurdo, su tío José se había ido a la capital cuando el tenia dos años y nunca mas había regresado al pueblo, en la familia decían que le había ido tan bien en Buenos Aires que se había olvidado de los pobres. El se iba a Buenos Aires y se le iba bien y jugaba en Boca o la selección, quizás no volvería nunca mas al pueblo pero no se olvidaría del zurdo lo recordaría cada día que al tocarse el brazo derecho recordara como se había hecho la cicatriz que formaba casi una pulsera alrededor de su antebrazo derecho.
-Dale boludo corre mas rápido- Carlos le gritaba al zurdo que se había quedado rezagado casi media cuadra atrás, el zurdo se apoyo contra el paredón y tomo aire, miro a su amigo que dejaba la bolsa con el preciado tesoro obtenido, dentro del canasto de la basura de la casa de los López, y corría hacia el, detrás Enzo escuchaba los gritos e insultos de don Sabadini el italiano que tenia las mejores naranjas de la región, el zurdo metió la mano en el bolsillo de su pantalón y se entretuvo acariciando aquel fruto naranja jugoso y dulce, quizás saboreándose antes de tiempo al saber lo delicioso que era ese manjar.
Carlos ya estaba junto a el respirando agitado- Dale gil o queres que el viejo nos agarre- le decía con la voz entrecortada por la agitación-Dale vamos rajemos-
Enzo se agacho para agarrar la pelota cuando al mirar por entre sus piernas vio al viejo Sabadinni parado a muy corta distancia de el, todos en el pueblo decían que el anciano estaba loco, había llegado de joven y luego de casarse se marcho con su mujer al sur varios años después regreso solo nadie supo que había pasado con la mujer, el se encerró en su casa y comenzó a correr el rumor que la había matado allá en el sur por que la encontró con otro hombre. Los padres lo usaban de figura maligna para asustar a sus hijos . En ese momento Enzo recordó todos los cuentos sobre el loco, se tiro al suelo cuando vio pasar sobre el algo que no pudo identificar, el grito de su amigo hizo que se levantara como empujado por mil resortes, casi mas por instinto que por razonamiento empujo al anciano haciéndolo caer en la acequia y entonces se dio cuenta que el alambre que el hombre traía a modo de látigo se había enrollado en el antebrazo de Carlos y manchaba la vereda de sangre. Lo llevo donde su hermana para que lo curara y después fuera a hablar con la madre de Carlos, su hermana era un ángel y sabia que si ella hablaba con la señora no castigarían a su amigo. La bolsa con naranjas quedo olvidada en el canasto de la basura.
Carlos acaricio la cicatriz y se limpio las lagrimas y los mocos, afuera el zurdo pateo el futbol hacia las ruedas del tren.
Su padre le había dicho que el viaje era largo que llegarían a Buenos Aires muy tarde, Carlos se acomodo en el asiento dispuesto a mirar todo el paisaje durante el viaje, nunca había salido del pueblo, cuando su padre viajo a la capital de la provincia con el Leo y la Irene a ver jugar a Boca Juniors, que participaba en un torneo para recaudar dinero para colaborar con los inundados del litoral, el no pudo viajar porque era muy chico y se quedo llorando mientras los veía marcharse en el camión de don Cosme, el mismo camión que usaba el municipio para recoger la basura día por medio. Cuando volvieron el ya estaba durmiendo y su mama lo despertó, había esperado toda la tarde que volvieran y le trajeran un regalo de la cancha, una remera o el futbol o una bandera, algo pero medio dormido medio despierto se desilusiono al ver que no le traían nada, durante una semana el Leo estuvo contándole como había estado el partido y lo cerquita que estaba del arco, Carlos se imagino una y mil veces en ese lugar. El traqueteo del tren, el cansancio y la emoción de conocer Buenos Aires hicieron que el niño se durmiera cuando llevaban 2 o 3 horas de viaje sus ojos se habían llenado del el verde de la vegetación y el azul verdoso de los ríos que cruzaban en el recorrido. A Carlos le pareció ver un caballo cuando mas  dormido que despierto lo subieron al transporte de su tío que los llevaría a su nueva casa. Pero eso era imposible seguramente su tío tenia la mejor camioneta en la que pudiera andar en definitiva vivía en la capital

Carlos pensó que era afortunado aquel día que con sus 13 años cumplidos lo convocaron de un club de la b para hacer una practica ese día recordó el momento en que dejaron el pueblito hacia ya cuatro años, recordó al zurdo parado en la estación pateando el futbol para que el tren lo reventara como si en ese gesto diera por terminada su relación con la pelota, nunca mas había tenido noticias de el, a decir verdad nunca mas había tenido noticias de nadie del pueblo, los primeros meses de vivir en la capital sintió mucha nostalgia de su pueblito y sus amigos, extrañaba mucho a Enzo y el pasar horas jugando con la pelota, extrañaba las naranjas del viejo Sabadinni, las veces que comía frutas en la capital eran de frigorífico y no tenían el sabor de las recién arrancadas del naranjo, extrañaba su casa, el lugar que les había prestado su tío José para vivir era mucho mas chico que su casa en el pueblito, cuando supo que se venían para la capital, el pensaba que vivirían en uno de esos departamentos que veía por la tele, muchas veces pensó lo difícil que seria jugar al futbol en el asfalto con tanto auto lleno y viniendo, y de golpe se había encontrado con la realidad, su tío no vivía en un departamento, su casa no era de ladrillos y cemento, al día después de llegar se dio cuenta que en realidad había visto un caballo la noche anterior y descubrió que el transporte en el que su tío los había ido a buscar era un carro tirado por un caballo que su tío José usaba para juntar cartón y chatarra que después vendía por unos pocos pesos.
El martes debía presentarse en el club a las 18 horas alcanzaba a salir de la escuela secundaria en la cual ese año había comenzado a cursar el primer año, llegar a su casa cambiarse y si el Leo le prestaba la bici llegaría justo para empezar. Carlos estuvo todo el día nervioso, no pudo concentrarse en clases y apenas sonó el timbre salió corriendo para su casa, al llegar saludo a sus padres, y se fue a la pieza a ponerse la camiseta de futbol y un par de zapatillas, busco la gorra y cuando pregunto por la bici del Leo noto que su padre estaba en casa, a esa hora siempre estaba trabajando, su madre se limpiaba los ojos que de tan rojos parecía que se le iban a salir de la cara, La Irene caminaba de un lado a otro. Ese día fue la primera vez que sintió bronca y deseo con todas sus fuerzas no haber venido nunca a Buenos Aires, su padre se levanto de la silla en que estaba sentado en silencio y en voz baja le dijo. “Vos te venís a la obra conmigo, necesito un ayudante” Carlos miro a su madre, no entendía que pasaba el que ayudaba a su padre era el Leo que era tres años mayor que Carlos. Irene lo miro le entrego un bolsito con un poco de pan y una milanesa que había sobrado del medio día y le dijo. “El Leo se fue, papa lo echo de la casa” el intento que su hermana le contara algo mas pero la muchacha se metió en la pieza y se la escucho llorar. Carlos miro a su padre y en silencio salió tras el a trabajar como ayudante de albañil, por dentro sentía bronca y ganas de llorar pero no tenia tiempo para eso. Esa fue la primera vez que odio a su padre, mientras preparaba la mezcla en la maquina hormigonera pensaba en la oportunidad que perdía, quizás lo volvieran a convocar, pero sabia que mientras tuviera que ayudarle a su padre no podría ir a probarse a ningún equipo. Los días pasaban y por el trabajo debía faltar a clases, ya casi no jugaba al futbol y estaba siempre cansado, muchas veces su almuerzo eran unos mates con sándwich de queso y mortadela. Al Leo lo cruzo una o dos veces en la calle, le dijo que volviera a casa y la respuesta de su hermano siempre era la misma`` Mientras ese hijo de puta este hay yo no vuelvo” Carlos no entendía el porque de la bronca del Leo con su padre. Carlos preguntaba que había pasado y solo obtenía por respuesta ``Es un hijo de puta”. Carlos entendió el motivo del enojo de su hermano cuando unos meses después al llegar a su casa, encontró a su madre llorando y a su hermana que ya estaba a punto de parir acostada en el sillón que serbia de cama. En ese momento se entero que su padre tenia una doble vida, que durante mucho tiempo había estado con otra mujer, y había decidido irse a vivir con ella, entonces se entero también que en su otra relación tenia una hija y que había decidido irse a vivir con ellas.
Carlos comprendió la bronca del Leo y sin pensarlo abrazo a su madre” Vamos a salir adelante vieja, vamos a salir” le dijo al oído mientras besaba su mejilla, ese día Carlos lloro, lloro todo lo que llevaba dentro.
La madre del joven comenzó a trabajar mas horas haciendo limpieza en distintas casas, Carlos abandono definitivamente los estudios y comenzó a trabajar de noche juntando cartones con el oso un mendocino que media como dos metros de alto y pesaba como cuatro o cinco Carlos juntos, con su padre había aprendido algo de albañilería y siempre había alguna changuita que hacer. El Leo iba cada tanto a visitarlos y siempre llevaba algo para cenar, nunca dijeron nada pero en casa todos sabían que andaba en algo raro, La Irene había tenido una nena que era la debilidad de Carlos.

miércoles, 2 de mayo de 2018

LLAMADAS PERDIDAS SEÑALES DE VIDA.







Capitulo 10

 “En tiempos de desesperación el amor nos salvara”.

                               Esa tarde Alejandra viajo con sus hijos y Pablo a Madrid, cada tanto ella hacia perdidas a Juan , muchas veces mientras paseaban se retrasaba, o pasaba al baño de algún lugar, para poder realizar las perdidas, no quería ser sometida a un interrogatorio por parte de sus hijos y mucho menos por Pablo, el no sabía que la razón del desamor de Alejandra hacia el se llamaba Juan y que ahora había vuelto a aparecer en su vida, sonreía por lo cómico y adrenalico de la situación, las llamadas las realizaba a escondidas, como si aun estuviera engañando al padre de sus hijos.
 En Argentina la amistad entre Juan y Daiana  se afianzaba con el transcurso de los días y los momentos compartidos, pasaban muchas horas luego del horario comercial juntos, en ocasiones el preparaba la cena para los 3, el las llamaba mis princesas, el domingo decidieron viajar a Neuquén y disfrutar de un día distinto, Juan  contestaba las perdidas que le hacía Alejandra o las realizaba el esperando que ella respondiera. Mientras tomaban un helado sentados en un banco él le comento a Daiana que cada perdida llevaba un mensaje, por eso para ellos no era necesario el pasar horas y horas hablando, lo cual implicaría un costo económico que quizás ninguno de los dos estaría en condiciones de afrontar.
- ¿Como es eso? Pregunto la joven mientras veía a su pequeña perseguir unas palomas que cómplices se negaban a alzar vuelo y corrían de un lado a otro como si hubiesen entendido el juego de la pequeña.
- Si, es como un código que aprendimos a descifrar, una perdida es un hola como estas; a lo que el otro responde: Bien y vos; la segunda perdida es decirnos: te amo, te extraño estoy pensando en vos; y la tercera: un hasta luego, te amo en eterno.
Daiana rió por la ocurrencia de su amigo, y comento sobre la pérdida económica que significaría para las compañías telefónicas, si el código de “perdidas” de Alejandra y Juan se extendía en forma masiva a los usuarios de celulares. Ese domingo volvieron tarde de la ciudad de Neuquén, la pequeña se durmió durante el viaje, cansada por el día que habían disfrutado juntos.
Los meses pasaron con rapidez, como si el tiempo quisiera apurar el desenlace de aquella historia que comenzara en la ciudad de Cutral-Co una tarde-noche del mes de Marzo hacia ya tres años. En España el frío invierno dio paso a una tímida primavera con mas días de lluvia que los acostumbrados,

martes, 1 de mayo de 2018

Su padre le había dicho que el viaje era largo que llegarían a Buenos Aires muy tarde, Carlos se acomodo en el asiento dispuesto a mirar todo el paisaje durante el viaje, nunca había salido del pueblo, cuando su padre viajo a la capital de la provincia con el Leo y la Irene a ver jugar a Boca Juniors, que participaba en un torneo para recaudar dinero para colaborar con los inundados del litoral, el no pudo viajar porque era muy chico y se quedo llorando mientras los veía marcharse en el camión de don Cosme, el mismo camión que usaba el municipio para recoger la basura día por medio. Cuando volvieron el ya estaba durmiendo y su mama lo despertó, había esperado toda la tarde que volvieran y le trajeran un regalo de la cancha, una remera o el futbol o una bandera, algo pero medio dormido medio despierto se desilusiono al ver que no le traían nada, durante una semana el Leo estuvo contándole como había estado el partido y lo cerquita que estaba del arco, Carlos se imagino una y mil veces en ese lugar. El traqueteo del tren, el cansancio y la emoción de conocer Buenos Aires hicieron que el niño se durmiera cuando llevaban 2 o 3 horas de viaje sus ojos se habían llenado del el verde de la vegetación y el azul verdoso de los ríos que cruzaban en el recorrido. A Carlos le pareció ver un caballo cuando mas  dormido que despierto lo subieron al transporte de su tío que los llevaría a su nueva casa. Pero eso era imposible seguramente su tío tenia la mejor camioneta en la que pudiera andar en definitiva vivía en la capital

domingo, 29 de abril de 2018

LA SUERTE DE CARLOS

Carlos  pensó que era afortunado, mientras miraba el cielo azul con algunas nubes que formaban caprichosas figuras, eran cerca de las cinco de la tarde y dentro de un rato debía presentarse en el taller mecánico de Luis, casi nadie lo conocía por ese nombre para todos era el gallego, había trabajado como policía y en la fuerza policial aprendió el oficio de la mecánica, cuando lo dieron de baja por abuso de autoridad, una noche en la que el gallego y tres agentes hacían la recorrida se encontraron a la salida de un boliche con un grupo de jóvenes alcoholizados, al pedirles identificación uno de los jóvenes se negó a dar sus documentos y envalentonados por el excesivo consumo de alcohol el grupo insulto a los uniformados, ellos respondieron y se les fue un poco la mano, producto de los golpes dos de los jóvenes permanecieron internados durante dos meses en estado critico. Hubo un sumario y Luis y uno de los oficiales fueron dado de baja de las fuerzas, en ese momento el gallego junto unos ahorros que tenia, pidió algo de plata prestada y en el patio de su casa puso un tallercito que al principio permitía pagar algunas cuentas y comer día por medio. Ahora cinco años después el tallercito, le brindaba  a Luis la posibilidad de tener dos empleados y darle changas de mediodía a Carlos.
El joven sintió de pronto como si una brisa fría atravesara su cuerpo, miro las nubes y le pareció que las nubes formaban la figura de un conejo, noviembre, el sol de aquella media tarde de noviembre parecía no calentar como debiera el cuerpo de Carlos tembló de frio.
Carlos pensó que era afortunado cuando apoyando su cara contra el vidrio de la ventanilla de aquel vagón del tren que lo llevaría a la capital, vio a sus amigos parados levantando sus manos despidiéndolo. Se pensó afortunado al dejar el pueblito para irse a Buenos Aires, iba a conocer a sus ídolos y quizás un día pudiera jugar en la primera de Boca Juniors, todos decían que era bueno con la pelota, el sol de esa tarde de febrero estaba alto y calentaba mas que otras veces, adentro del tren no habían ventiladores pensó Carlos mientras pasaba la mano por su frente con la intención de secarse la transpiración que a chorros corría por su cabeza mojando su corto pelo negro, pasaba por su frente y algunas gotas surcaban su cara formando un hilo en sus mejillas, cerro un segundo sus ojos y al abrirlos, vio junto al letrero que indicaba el nombre de la estación ferroviario, al zurdo parado, con los brazos en jarra, sosteniendo en el arco que formaba el brazo izquierdo un futbol gastado por el uso intensivo. El zurdo a quien sus padres le habían puesto por nombre Enzo homenajeando al ídolo del equipo de los millonarios era el mejor amigo de Carlos juntos pasaban horas haciendo jueguitos con la pelota y siempre en el equipo del barrio jugaban de compañeros, Carlos era habilidoso con las dos piernas y al ser de baja estatura era escurridizo, el zurdo algo gordito, era encarador y a fuerza de empujar se llevaba la pelota para dar pases siempre justos a Carlos.
El chico levanto la mano saludando a su amigo, y en ese instante Carlos sintió como si una parte dentro suyo estuviera llorando, un nudo se le hizo en la garganta y una lagrima se mezclo con el sudor que manchaba su cara.
Sabia que no volvería a ver mas al zurdo, su tío José se había ido a la capital cuando el tenia dos años y nunca mas había regresado al pueblo, en la familia decían que le había ido tan bien en Buenos Aires que se había olvidado de los pobres. El se iba a Buenos Aires y se le iba bien y jugaba en Boca o la selección, quizás no volvería nunca mas al pueblo pero no se olvidaría del zurdo lo recordaría cada día que al tocarse el brazo derecho recordara como se había hecho la cicatriz que formaba casi una pulsera alrededor de su antebrazo derecho.
-Dale boludo corre mas rápido- Carlos le gritaba al zurdo que se había quedado rezagado casi media cuadra atrás, el zurdo se apoyo contra el paredón y tomo aire, miro a su amigo que dejaba la bolsa con el preciado tesoro obtenido, dentro del canasto de la basura de la casa de los López, y corría hacia el, detrás Enzo escuchaba los gritos e insultos de don Sabadini el italiano que tenia las mejores naranjas de la región, el zurdo metió la mano en el bolsillo de su pantalón y se entretuvo acariciando aquel fruto naranja jugoso y dulce, quizás saboreándose antes de tiempo al saber lo delicioso que era ese manjar.
Carlos ya estaba junto a el respirando agitado- Dale gil o queres que el viejo nos agarre- le decía con la voz entrecortada por la agitación-Dale vamos rajemos-
Enzo se agacho para agarrar la pelota cuando al mirar por entre sus piernas vio al viejo Sabadinni parado a muy corta distancia de el, todos en el pueblo decían que el anciano estaba loco, había llegado de joven y luego de casarse se marcho con su mujer al sur varios años después regreso solo nadie supo que había pasado con la mujer, el se encerró en su casa y comenzó a correr el rumor que la había matado allá en el sur por que la encontró con otro hombre. Los padres lo usaban de figura maligna para asustar a sus hijos . En ese momento Enzo recordó todos los cuentos sobre el loco, se tiro al suelo cuando vio pasar sobre el algo que no pudo identificar, el grito de su amigo hizo que se levantara como empujado por mil resortes, casi mas por instinto que por razonamiento empujo al anciano haciéndolo caer en la acequia y entonces se dio cuenta que el alambre que el hombre traía a modo de látigo se había enrollado en el antebrazo de Carlos y manchaba la vereda de sangre. Lo llevo donde su hermana para que lo curara y después fuera a hablar con la madre de Carlos, su hermana era un ángel y sabia que si ella hablaba con la señora no castigarían a su amigo. La bolsa con naranjas quedo olvidada en el canasto de la basura.
Carlos acaricio la cicatriz y se limpio las lagrimas y los mocos, afuera el zurdo pateaba el futbol hacia las ruedas del tren.


sábado, 28 de abril de 2018


Siempre soñe con ser escritor, cuando chico leia las revistas de historieta y me maravillaba con la capacidad del escritor en su relato de transportarme a mundos fantasticos. El tiempo paso y un dia el destino me cruzo con la posibilidad de transformar mis escritos , que guardaba en pequeñas libretas ajadas de tanto releerlas, en libros que yo mismo edittaba imprimia y encuadernaba y el coraje o la necesidad me llevaron a salir a vender esos libros en comercios confiterias y pub. Hoy puedo mirar atras y decirle a ese niño que soñaba con escribir"Lo logramos cambiamos nuestras estrellas y seguimos soñando"

viernes, 27 de abril de 2018

EL ASESINO DEL ROSARIO
Evaristo camino varias cuadras una de las ventajas de la ubicación de su vivienda era que estaba cerca de la zona de mas actividad nocturna, confiterias, restaurantes, poli rubros abierto las 24. Hs permitían esas compras de ultimo momento o solucionaban cualquier imprevisto. Incluso si un solitario lo deseaba en esa zona podía conseguir alguna compañía ocasional que acortara la solitaria y fría noche. Evaristo se detuvo un momento delante de la puerta automática del poli rubro, entro y se dirigió al sector de cigarrillos coloco tres atados en una canasta plástica y luego retiro dos botellas de su bebida preferida de la góndola de bebidas alcohólicas, ya en el sector refrigerados dudo unos minutos entre comprar hamburguesas o una pizza, se decidió por la segunda opción, era la alternativa mas rápida al momento de la cocción.
Al llegar al mostrador el joven despachante intento ocultar la pantalla de la computadora donde se desarrollaba una escena de alto contenido pornográfico, Evaristo sonrió y al observar las manos del joven mientras escaneaba los productos noto que en su brazo derecho llevaba un tatuaje con el dibujo de un rosario.
-Son $ 1250- dijo el joven que tendría unos 25 años de edad, el pelo negro, con un corte moderno que dejaba ver las orejas descubiertas, debajo del ojo izquierdo presentaba un pequeño lunar marrón.
-Perdón-Dijo el periodista-Estaba distraído- saco de su billetera una tarjeta de color dorada y se la alcanzo al joven junto con su documento.
Al salir Evaristo pensó que el asesino podía ser cualquiera que podía pasar desapercibido entre la gente llevar una vida normal incluso tener una familia, esposa, hijos y una vez cada tanto el instinto animal se apoderaba de el llevándolo a cometer aquellos actos de asesinatos. Hasta ahora solo el tenia una imagen aunque algo difusa de aquel hombre debía lograr mejorar la foto para identificar al asesino, con esa idea en mente se encamino a su domicilio, quizás seria una noche larga pero encontraría la forma de identificar a aquel hombre y descubrir la relación con el asesinato de su novia de la adolescencia.
A Pablo le había costado mucho conciliar el sueño, durante casi una hora contemplo el cuerpo desnudo de Raquel que luego de haber hecho el amor se quedo profundamente dormida, por la cabeza del joven detective mil ideas daban vueltas como si de un enjambre de ideas buscando la colmena se tratase, luego de besar mil veces la espalda desnuda de la joven y de dar mil una vueltas entre las sabanas logro dormirse.
A la mañana los rayos del sol que asomaban por entre las cortinas chocaron despertándolo, mientras se desperezaba el aroma a café recién preparado golpeo sus narices, un pensamiento o quizás el recuerdo de algo leído o visto en algún medio periodístico, lo mantuvo unos minutos sentado en la cama, habían habido otros asesinatos en otras ciudades del país tiempo atrás y varios de ellos tenían como común denominador el hallazgo de rosarios en los lugares de los crímenes.









Llamadas Perdidas Señales de Vida

Capitulo 9.


Gabriel pasó temprano ese día por el negocio llevando consigo un cd que le entrego a Juan, el proyecto de la historieta que enviarían a España ya estaba casi terminado
Al terminar el horario de trabajo Juan y Daiana comenzaron a caminar hacia el departamento de ella, a una cuadra antes de llegar, Daiana le dijo que pasaba a buscar a su hija a la casa de sus padres, mientras que el se cruzo al negocio del barrio a comprar algo para cenar y beber. La cena transcurrió entre risas y conversaciones con la pequeña de ella tratando de aportar comentarios desde su inocencia de nena. Juan se sentó frente a la computadora y comenzó a revisar el Cd que le llevara Gabriel, cerca de la media noche la pequeña fue vencida por el sueño, Juan la tomo en brazos y la llevo hasta la cama.
Daiana preparo el mate, Juan seguía revisando los dibujos, trataba de ver cada imagen varias veces, releía cada dialogo una y otra vez, Daiana le cebo un mate.
- No sé que buscas - Comento la joven - Para mí esta buenísima.
- Es una costumbre de perfeccionista, leo las historietas una y mil veces buscando cada detalle, pero no lo hago solo con las de los chicos, sino con todas como si yo fuera encontrar ese error que se le escapo a Jim lee – Explicó Juan.
Después de varias pavas de mates y algún cigarrillo compartido, la música que a los dos les gustaba, Juan miro su celular consultando la hora
Al sentir los primeros rayos de luz que se empeñaban en  traspasar las pesadas y oscuras cortinas con que Daiana cubría los ventanales de su departamento, Juan se levanto del sillón donde desde hacia un par de3 horas se encontraban tomando mates, las colillas de los cigarros se acumulaban en el cenicero, al despedir a su amigo la joven comento que hacia mucho tiempo que no pasaba una noche así, charla, mates, cigarrillos y música para amenizar.

El sol ya había iluminado y se oían los sonidos de la gente yendo a sus obligaciones laborales, mientras caminaba a su departamento se cruzo con algunos diarieros que cumpliendo con su labor recorrían las calles de la ciudad

miércoles, 25 de abril de 2018

demian primera sangre

La noche llego y Demian  se paro en el barandal aspirando el aire nocturno, junto a el Angeli se preparo para salir de cacería, dos hermosas águilas cruzaron el aire en busca de alimento y un aliado que en algún lugar se encontraba esperando al líder de la nación vampírica.
-Guíame, donde estas, quien eres?- las ordenes de Demian cruzaban el aire en busca de un receptor
El silencio solo respondía al guerrero
La joven Angeli mientras tanto se alimentaba de un ladrón que creía que esa era una buena noche para enriquecer sus bolsillos.
Demian buscaba con su mente un indicio de quien enviara el mensaje en la mañana, sabia que no lo había imaginado, era un llamado mental de un guerrero de su raza, Angeli se paro junto a el.
-Debes alimentarte, no debes obsesionarte con el, ahora sabes que hay alguien que te busca, debes seguir adelante y el se conectara contigo.
La noche transcurrió normal para Angeli y Demian
En la oscura catacumba debajo del elegante edificio desde el cual Deigom había consolidado su imperio. Un hombre que hasta hacia poco no tenia esperanzas de sobrevivir ahora se aferraba a una débil conexión mental con su líder al cual durante siglos creía muerto y que hoy en su interior tenia la certeza de que estaba vivo, el sabia que Demian no lo dejaría morir el príncipe vampírico daría vueltas el mundo para rescatar a uno de sus hombres y el esperaría a su amigo.
-Muy pronto el vendrá- la débil frase sonó en el lugar a oscuras
Un gemido de dolor llego a sus oídos desde un rincón del la catacumba
-No te rindas ahora, aguanta un poco mas, el vendrá por nosotros
Con una débil orden mental el guerrero ordeno a unos pequeños roedores que se acercaran al anciano que yacía postrado en un camastro húmedo y maloliente, el roedor obedeció la orden y el anciano pudo beber la sangre que lo mantenía sujeto a la vida.
Casi como un murmullo se oyó un grito de guerra
-DEMIAN, DEMIAN, DEMIAN.
Varias gargantas se sumaron al grito del guerrero
En las oscuras catacumbas una luz de esperanza había comenzado a brillar débilmente esos hombres habían encontrado el ancla que los sujetaba nuevamente a la vida.



-DEMIAN, DEMIAN, DEMIAN,.- El grito sonó en medio del bosque y los pájaros volaron desde sus ramas, los animales corrieron a esconderse sabiendo el peligro que se avecinaba, muy pronto las hordas de los cazadores dhampires se enfrentarían a los vampiros comandados por Demian, la avanzada damphir se había atrevido a romper todas los acuerdos que se labraran entre las dos naciones rivales, el ambicioso general Deigom quería obtener una victoria rápida que le generara un respeto sin igual entre sus hombres y que mejor para ello que vencer al temible príncipe vampírico el gran general de la nación de los bebedores de sangre Demian, Deigom sabia que corría un gran riesgo y seguramente muchos de sus hombres no volverían a sus hogares de aquella avanzada pero les había prometido riquezas y honores para los que regresaran vivos y un lugar en el cielo de los guerreros a quienes cayeran en el campo de batalla. Un premio difícil de rechazar para quienes habían crecido en una nación que desde  muy niños los preparaba para una vida de combates.

martes, 24 de abril de 2018



Chapter 8
     
      Monday came bringing a beautiful sun on the Iberian coast, it was strange and threw its rays with strength and heat into the cold houses that still kept the humidity of the last days of rain, Alejandra looked from her window in the polyclinic to the people At about noon the doctor came to his room, gave him the results of the studies and a plan of care, to prevent the disease from progressing, and said goodbye to her with a
- Take care of yourself and try not to be subjected to a lot of stress.
Leaving the polyclinic Alejandra took his cell phone and marked the number of Juan, after that long weekend, he needed to hear his voice, he needed to talk to him about anything, it did not matter that he only wanted to hear it; Juan's cell phone rang once, twice, three times, just as he closed the door of his apartment. I waited for that call with anxiety, I needed to start the week listening to her voice being this the fuel that encouraged him to follow. He walked the path that separated him from his apartment to his place of work talking to the woman, Juan had just arrived at his job, the week began, the morning had started well for him and he wished that it would continue in the same way, as he approached Daiana greeted her with a kiss on the cheek.
The morning passed between customer service and talks about the day they had spent that weekend, when Juan visited Daiana's apartment and his little one, every time Juan received a loss and answered it, they looked around and saw They laughed when they saw their companions whispering about the strange friendship between the two of them.
At mid afternoon Juan came to his apartment and tried to sleep, he felt exhausted.
Alejandra left her job, walked a few blocks when a car parked next to her, Pablo and his children had seen her walking and they 

lunes, 23 de abril de 2018

Llamadas Perdidas Señales de Vida

Capítulo 8.
   
      El día lunes llego trayendo un hermoso sol  en la costa ibérica, era extraño  y lanzaba sus rayos con fuerza y calor hacia las frías casas que aún conservaban la humedad de los últimos días de lluvia, Alejandra miraba desde su ventana en el policlínico a la gente , cerca del mediodía el médico llegó a su habitación, le entrego los resultados de los estudios y un plan de cuidados, para evitar que la enfermedad siguiera progresando, y se despidió de ella con un
- Cuídate y trata de no estar sometida a mucho stress.
Al  salir del policlínico Alejandra tomo su celular y marco el numero de Juan, luego de ese largo fin de semana, necesitaba oír su voz, necesitaba conversar con el de cualquier cosa, no importaba de que solo quería oírlo;  el celular de Juan sonó una, dos, tres veces, justo en el momento que el cerraba la puerta de su departamento. Esperaba esa llamada con ansiedad, necesitaba comenzar la semana oyendo la voz de ella siendo esto el combustible que lo alentaba a seguir. Recorrió el camino que lo separaba de su departamento hasta su lugar de trabajo conversando con la mujer,  Juan acababa de llegar a su trabajo, la semana comenzaba, la mañana había comenzado bien para él y deseaba que siguiera de la misma forma, al acercarse a Daiana la saludo con un beso en la mejilla.
La mañana transcurrió entre la atención a los clientes y charlas sobre el día que habían pasado ese fin de semana, en que Juan visito el departamento de Daiana y su pequeña, cada tanto Juan recibía una pérdida y la contestaba, miraban a su alrededor y se reían al ver a sus compañeros que cuchicheaban sobre la extraña amistad entre ellos dos.
A la media tarde Juan llego a su departamento y trato de dormir, se sentía agotado.
Alejandra salió de su trabajo, camino unas cuadras cuando un auto estaciono junto a ella, Pablo y sus hijos la habían visto caminando y la invitaron a subir.
- Dale mami vamos a dar una vuelta - la invito Maya
En el cielo el sol había dado paso a unos negros nubarrones, comenzaba a llover suavemente, Alejandra subió junto a Pablo y decidieron dar unas vueltas por la noche del pequeño poblado de Llanes.
Luego de un rato y varias vueltas decidieron parar frente a un bar y pasar a comer algo
 Tengo 4 días libres y había pensado en que podríamos viajar a Madrid, si a ti no te molesta - Dijo Pablo lanzando una mirada cómplice a sus hijos
- Dale ma, podemos ir, tú necesitas un descanso, recuerda lo que dijo tu medico - Comento Ciro.
-No sé, no sé, mis trabajos… - Se excuso Alejandra.
- Dale habla en tus trabajos, habla con tu medico y presenta boleta medica, tú necesitas descansar y nosotros necesitamos mini vacaciones - Ciro insistía mirando a su padre.
 Voy a ver no prometo nada - Dijo Alejandra, sabiendo que un descanso así le vendría bien, pero a la vez sentía como si traicionara a Juan al viajar con su anterior pareja, miro a sus hijos un momento y…
- Que va, necesito esas vacaciones, iremos a Madrid!
- Vale, mañana al mediodía salimos - Dijo Pablo
- Los Simpson van a Madrid - Bromeo Ciro
La familia en pleno bar estallo en carcajadas al oír la ocurrencia del niño



domingo, 22 de abril de 2018

El asesino del rosario

Las noticias no daban tregua al hecho ocurrido en horas de la tarde, todos los portales se habían hecho eco de un nuevo caso del asesino del rosario, había periodistas que hablaban de un imitador de Carlos García.
El hombre se recostó en la cama y contemplo las imágenes del lugar del crimen que le disparaba el televisor colocado sobre una pequeña mesita, frente al televisor en una biblioteca con muy pocos libros se podía ver un rollo de cinta de embalar gris similar a la usada para aprisionar las manos de Laura y Liliana.
Los ojos del hombre luego de varios intentos por permanecer abiertos sucumbieron al influjo de Morfeo.
El niño juega concentrado con el pequeño cachorro que le regalara Mabel días atrás, aun no tiene nombre solo lo llama cachorro, la habitación es la mas pequeña en dimensiones del departamento, las frágiles paredes dejan pasar los gritos y golpes de un hombre a una mujer en la habitación matrimonial, al día siguiente ella tratara de tapar lo negro de los ojos con un par de anteojos, no saldrá por varios días del departamento, el hombre cumplirá con su rutina de trabajo y alcohol, el niño no asistirá al colegio.
Tiene nueve años y no recuerda otra forma de vida, la primera en sufrir la violencia fue su madre hasta que un día decidió marcharse a escondidas, poco después llego Mabel y la violencia continuo.
El niño juega concentrado con el cachorro, de pronto el departamento queda sumido en un absoluto silencio. Sin entender por que el niño comienza a temblar, se levanta y camina hasta la mesita de luz donde descansa una biblia y un rosario, lo toma entre sus manos y comienza a tartamudear en voz apenas audible una oración, la puerta parece estallar y el niño solo alcanza a ver la figura gigante de su padre sosteniendo en su mano derecha el cinturón, de pronto todo es oscuridad.
La voz del periodista despierta al hombre quien apaga el televisor y se acomoda para dormir ha sido un largo día






sábado, 21 de abril de 2018

Produccion de Ediciones Polija


Relato corto

Oscar y el viento
Oscar se levantó muy temprano, despertó a eso de las 4 de la madrugada cuando el silbido del viento se hizo presente. Desde hacia tres dias sentia desde su cama en la habitacion de la clinica, como el viento jugaba con las ramas de los arboles vecinos a la institucion de salud.
Nunca le gusto el viento, cuando decidio seguir a su novia adolescente a la tierra del petroleo, porque la empresa estatal le asignaba un nuevo puesto laboral, él no pensó en que el viento sería su gran problema.
Una tarde desde la estación Retiro se despidio de su Buenos Aires querido, al paso del micro atras iban quedando las charlas con amigos en el café de costumbre, los domingos de hipodromo y la humedad de su tierra natal.
Al andar km el paisaje fue decolorandose desde un verde profundo a un amarillento ocre.
Su nueva casa ubicada frente a las vias del ferrocarril parecian atraer la tierra y el viento incesante, se levantaba muy temprano y comenzaba a regar la esquina tantas veces como podia, durante tantos años que se le fue la vida, regañando contra el viento y la tierra y añorando volver a su Buenos Aires amado.
Esa mañana con 80 años ya cumplidos y su Olimpo campeon, se acerco a la puerta de entrada, mientras la enfermera medio dormida, medio despierta.le decia Oscar no salgas, Oscar afuera parece un ciclon.
Oscar traspaso la puerta de entrada de la clinica, aspiro hondo como si aun quisiera desafiar a su viejo rival, cerro sus ojos y cayo de rodillas, mientras el viento se llevaba su ultimo aliento de vida

Entrevista

Caricaturista y escritor, Juan Cid Méndez trabajo de todo lo que pudo y de cocinero. Pero hace un año decidió perseguir su sueño: escribir y vivir de sus obras literarias. Ahora, instalado en General Roca, todos los días vende sus novelas al modo que lo hacía "La moto" con su música. El camino no fue fácil, no faltaron contratiempos, pero se hace camino al andar.



"De Cutral Co me fui un tiempo a Neuquén donde estuve haciendo autoedición del primer libro que se llama “Llamadas Perdidas”. Luego de eso, por distintas situaciones, abandoné un tiempo y caigo en Roca y vuelvo a retomar ya con el segundo título que es el “Escritor encerrado”. Hoy por hoy me dedico a escribir mis libros, editarlos y salgo a venderlos", dice y el tono de voz es de satisfacción.

Luego explica: "Hago venta callejera, ambulante en bares y confiterías del Alto Valle. Es la misma forma que usa La Moto para promocionar sus discos y yo lo uso para promocionar mis libros".