viernes, 25 de mayo de 2018

EL CAZADOR

El estampido retumbo en el piso tercero A de aquel edificio, de viviendas de alquiler, un hilo rojo que brotaba del rostro de la joven a medio lavar tiño de carmesí el agua jabonosa, las piernas se le aflojaron y como a un títere al cual el titiritero corta las cuerdas el cuerpo cayo sobre la pequeña alfombra al costado de la ducha.
La mañana de aquel 10 de mayo se presentaba algo fría Luis salió del edificio llevando colgada en su mano una pistola que aun conservaba el cañón caliente, subió a su auto y se dirigió al centro, su mirada vacía permanecía fija adelante no se observaba ningún tipo de emoción en el rostro del joven de no mas de unos 25 años de edad.
El hombre parado frente al grupo de jóvenes, hacia los primeros movimientos de calentamiento era miércoles y como cada miércoles desde hacia ya un año la rutina deportiva comenzaba con un calentamiento rápido, para luego dar diez o doce vueltas alrededor de la cancha de futbol, luego algo de actividad física abdominal y luego un entrenamiento futbolístico, aun faltaban tres de los integrantes del plantel cuando uno de los jóvenes, Carlos, vio a Luis caminar hacia ellos, se acerco a saludarlo cuando de pronto sintió un golpe en su pecho, se detuvo un momento miro allí donde una punzada le hacia arder el pecho, una mancha roja ensuciaba su remera azul de practica, cayo de rodillas frente a quien consideraba su amigo. El desconcierto del grupo al ver aquella escena dio paso al terror y a una escapada en estampida, un nuevo disparo se oyó en el campo de deportes y el entrenador cayo hacia un costado empujado por un proyectil que se incrusto del lado derecho  en su cabeza.
El automóvil blanco de Luis abandono el predio con la misma marcha que había llegado.
Los vehículos policiales servían de cordón de contención en el lugar que momentos antes había ocurrido los asesinatos, los efectivos policiales se desplegaban por la zona buscando información de lo ocurrido.
En los vestuarios un grupo de jóvenes permanecía en shock.
Alberto Morales examinaba el cuerpo de Carlos, el disparo había sido realizado a una distancia de 4-5 metros y el orificio de entrada estaba ubicado  directo al corazón, en el vestuario su compañero realizaba preguntas de rigor a los jóvenes que habían logrado escapar del campo de entrenamiento, por las declaraciones pudieron identificar al agresor y enviar móviles a su domicilio, donde los uniformados se encontraron con la joven novia de Luis Aguirre muerta por un disparo del mismo calibre que los encontrados en los cuerpos de Carlos y el entrenador.

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