Varias horas habían pasado desde que en el centro de comunicaciones policiaca se recibiera la llamada desde el predio del campo de actividades físicas, los tres cuerpos de las victimas descansaban en la morgue judicial a la espera para ser examinados. El grupo comandado por el inspector Alberto Morales trabajaba en la oficina buscando información que pudiese ayudar a dar con el paradero del ahora prófugo Luis Aguirre. Los datos con los que contaban decían que Luis provenía del interior de la capital, que vivía hacia dos años con la joven a la cual matara al iniciar la mañana, único hijo de una familia de buena posición social en su ciudad natal, alumno promedio, excelente deportista, las características con las que los oficiales se habían encontrado al investigar sobre la vida de Luis distaban mucho del común de los asesinos. El vehículo en el cual se movilizaba era un Peugeot 306 de color blanco adquirido hacia unos meses. Por las cámaras de seguridad del estacionamiento del edificio en el cual vivía habían podido identificar el numero de patente, y cerca del mediodía todas las unidades policiacas buscaban al automóvil por calles y rutas de la capital.
Cerca de las 15 hs el comisario llamo a Alberto a su oficina, el viejo, como todos lo llamaban estaba a punto de recibir un nombramiento para un cargo dentro del ministerio de seguridad de la nación y la demora o la falla en resolver aquel caso podía poner en peligro dicho nombramiento.
Las horas pasaban lentas para el equipo policiaco, los periodistas habían hostigado al comisario con sus preguntas, la promesa hecha frente a las cámaras de dar con el asesino en pocas horas, estaba lejos de cumplirse, por la sala de interrogatorio habían pasado casi una veintena de conocidos de Luis, pero para los agentes de la ley todo había sido infructuoso llegada la noche y aun no tenían ninguna noticia de Luis y nadie había visto el vehículo circulando por la ciudad.
-Nos vamos a turnar en grupos de tres personas-La voz de Alberto demostraba el cansancio de varias horas de trabajo ininterrumpido, pero a pesar del cansancio seria parte del primer grupo de trabajo junto a Mario Gonzales y a Patricia López, el resto de la unidad tendría un descanso de cinco horas.
Alberto observaba la pizarra donde aparecía una foto del joven asesino, y la de sus victimas, flechas en varias direcciones entrelazaban al asesino con sus victimas, la taza de café en su mano estaba casi vacía, el sonido del teléfono sorprendió a los tres efectivos policiales en la oficina, Alberto tomo el teléfono y luego de unos minutos anoto una dirección en una libreta sobre el escritorio
- Lo tenemos-Dijo con un claro tono de entusiasmo-Encontraron el auto estacionado en el jardín botánico, vamos para allá- grito a sus compañeros mientras se colocaba la campera.
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