La noche llego y Demian se paro en el barandal aspirando el aire nocturno, junto a el Angeli se preparo para salir de cacería, dos hermosas águilas cruzaron el aire en busca de alimento y un aliado que en algún lugar se encontraba esperando al líder de la nación vampírica.
-Guíame, donde estas, quien eres?- las ordenes de Demian cruzaban el aire en busca de un receptor
El silencio solo respondía al guerrero
La joven Angeli mientras tanto se alimentaba de un ladrón que creía que esa era una buena noche para enriquecer sus bolsillos.
Demian buscaba con su mente un indicio de quien enviara el mensaje en la mañana, sabia que no lo había imaginado, era un llamado mental de un guerrero de su raza, Angeli se paro junto a el.
-Debes alimentarte, no debes obsesionarte con el, ahora sabes que hay alguien que te busca, debes seguir adelante y el se conectara contigo.
La noche transcurrió normal para Angeli y Demian
En la oscura catacumba debajo del elegante edificio desde el cual Deigom había consolidado su imperio. Un hombre que hasta hacia poco no tenia esperanzas de sobrevivir ahora se aferraba a una débil conexión mental con su líder al cual durante siglos creía muerto y que hoy en su interior tenia la certeza de que estaba vivo, el sabia que Demian no lo dejaría morir el príncipe vampírico daría vueltas el mundo para rescatar a uno de sus hombres y el esperaría a su amigo.
-Muy pronto el vendrá- la débil frase sonó en el lugar a oscuras
Un gemido de dolor llego a sus oídos desde un rincón del la catacumba
-No te rindas ahora, aguanta un poco mas, el vendrá por nosotros
Con una débil orden mental el guerrero ordeno a unos pequeños roedores que se acercaran al anciano que yacía postrado en un camastro húmedo y maloliente, el roedor obedeció la orden y el anciano pudo beber la sangre que lo mantenía sujeto a la vida.
Casi como un murmullo se oyó un grito de guerra
-DEMIAN, DEMIAN, DEMIAN.
Varias gargantas se sumaron al grito del guerrero
En las oscuras catacumbas una luz de esperanza había comenzado a brillar débilmente esos hombres habían encontrado el ancla que los sujetaba nuevamente a la vida.
-DEMIAN, DEMIAN, DEMIAN,.- El grito sonó en medio del bosque y los pájaros volaron desde sus ramas, los animales corrieron a esconderse sabiendo el peligro que se avecinaba, muy pronto las hordas de los cazadores dhampires se enfrentarían a los vampiros comandados por Demian, la avanzada damphir se había atrevido a romper todas los acuerdos que se labraran entre las dos naciones rivales, el ambicioso general Deigom quería obtener una victoria rápida que le generara un respeto sin igual entre sus hombres y que mejor para ello que vencer al temible príncipe vampírico el gran general de la nación de los bebedores de sangre Demian, Deigom sabia que corría un gran riesgo y seguramente muchos de sus hombres no volverían a sus hogares de aquella avanzada pero les había prometido riquezas y honores para los que regresaran vivos y un lugar en el cielo de los guerreros a quienes cayeran en el campo de batalla. Un premio difícil de rechazar para quienes habían crecido en una nación que desde muy niños los preparaba para una vida de combates.
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