martes, 1 de mayo de 2018

Su padre le había dicho que el viaje era largo que llegarían a Buenos Aires muy tarde, Carlos se acomodo en el asiento dispuesto a mirar todo el paisaje durante el viaje, nunca había salido del pueblo, cuando su padre viajo a la capital de la provincia con el Leo y la Irene a ver jugar a Boca Juniors, que participaba en un torneo para recaudar dinero para colaborar con los inundados del litoral, el no pudo viajar porque era muy chico y se quedo llorando mientras los veía marcharse en el camión de don Cosme, el mismo camión que usaba el municipio para recoger la basura día por medio. Cuando volvieron el ya estaba durmiendo y su mama lo despertó, había esperado toda la tarde que volvieran y le trajeran un regalo de la cancha, una remera o el futbol o una bandera, algo pero medio dormido medio despierto se desilusiono al ver que no le traían nada, durante una semana el Leo estuvo contándole como había estado el partido y lo cerquita que estaba del arco, Carlos se imagino una y mil veces en ese lugar. El traqueteo del tren, el cansancio y la emoción de conocer Buenos Aires hicieron que el niño se durmiera cuando llevaban 2 o 3 horas de viaje sus ojos se habían llenado del el verde de la vegetación y el azul verdoso de los ríos que cruzaban en el recorrido. A Carlos le pareció ver un caballo cuando mas  dormido que despierto lo subieron al transporte de su tío que los llevaría a su nueva casa. Pero eso era imposible seguramente su tío tenia la mejor camioneta en la que pudiera andar en definitiva vivía en la capital

No hay comentarios.:

Publicar un comentario